Rutas Turísticas
alt Ruta Cuevas del Llano - Camino de los Leñadores.
Nuestra ruta comienza en la Plaza Catedrático Romero, una placita de vistas hermosas, situada perpendicularmente a la avenida principal del pueblo. Bordeando dicha plaza tomaremos la calle de bajada. Al fondo como escenario, un imponente barranco excavado sobre cerros romos, por donde discurrirá nuestra ruta. A 200 m conforme bajamos encontramos a la derecha una fuente pública que era un antiguo lavadero público, de los muchos que hay repartidos por toda la geografía granadina. Lavaderos y fuentes públicas a la vez, donde los hombres y mujeres se acercaban tanto para beber agua como para lavar las ropas; claro está en épocas en las que aún no estaba instalada el agua potable en las viviendas.

Conforme avanzamos dejamos el camino de cemento atrás y nos adentramos en el valle del barranco que nos impone. Esta zona es la conocida como “Barranco del Toro”. El camino serpentea a lo largo del valle en V adentrándose cada vez más en él. La vegetación en esta zona es muy escasa y de porte bajo. Los animales también son muy escasos. A unos 600 m del comienzo de la ruta encontramos a la derecha una construcción municipal. Se trata de uno de los pozos de abastecimiento de agua al pueblo de Agrón. Encima del pozo podemos divisar la “Cueva de la Vieja”, un hueco natural excavado en la montaña sin mayor significación. Este cerro es conocido localmente como el “Cerrajón”. El camino continúa encajado en el profundo valle. Un poco más adelante a 800 m encontramos un segundo pozo municipal de abastecimiento al pueblo. Conforme avanzamos serpenteando con el camino encontramos a la izquierda el desvío del Barranco de Pera. La vegetación comienza a estar más presente y su porte es más alto.

A unos 1200 m del comienzo dos desvíos nos conducen a parajes pintorescos desde el punto de vista paisajístico: el de la “Umbría de los Estepares” a la derecha y al de la “Solana del Llano” a la izquierda.

Nosotros avanzamos y a unos cien metros más adelante encontramos las “Cuevas del Llano”, un paraje de cuevas que podemos visitar.

Después de un corto descanso dejamos atrás las cuevas y entramos en un escenario muy distinto. Una zona amplia, despejada, de rica y abundante vegetación nos sorprende: romeros, espartos, jaras, chaparros, etc.

Junto a este paraje una extensa propiedad particular: El “Cortijo del Llano”. Bordeando la alambrada de esta propiedad accederemos a un amplio camino de tierra, que será por el que continuaremos.

Dada la riqueza paisajística y ecológica de este paraje es muy frecuente encontrarnos con abundantes perdices y conejos que cruzan el camino y que habitan este espacio.

Nada más tomar el camino de tierra atravesaremos la “Cañada de Juan Navarro”. Al fondo, horadando la montaña, una antigua cantera de piedra en la actualidad sin actividad. La abundante vegetación llena nuestros ojos de color verde.

A 200 m de la cañada, a la izquierda, la zona de los Pilones; pilas naturales excavadas en piedra caliza que antiguamente sirvieron como abrevadero del ganado en tiempo de lluvia. Estas pilas naturales son muy abundantes en toda la zona del Temple y su uso como reservorio de agua, contribuyó a paliar en cierta medida la falta de agua que históricamente ha padecido la Comarca del Temple.

Conforme avanzamos en nuestra ruta vemos mejor y más de cerca la cantera excavada en la conocida “Sierra de la Mora”.

A los 1200 m del Cortijo del Llano entramos en la zona de la “Pariera”.En ella encontramos restos de un antiguo cortijo de pastores en donde se encerraba el ganado. Hoy como testimonio quedan como ruinas algunas paredes rodeadas de cardos marianos.

A partir de aquí, poco a poco, conforme avanzamos vamos asistiendo a una transformación del paisaje, en el que la maleza del monte va siendo progresivamente sustituida por campos de labranza, fundamentalmente trigos y almendros. Entramos en la zona del “Barranco de las Cabezuelas”.

A los 1200 m del Cortijo del Llano entramos en la zona de la “Pariera”.En ella encontramos restos de un antiguo cortijo de pastores en donde se encerraba el ganado. Hoy como testimonio quedan como ruinas algunas paredes rodeadas de cardos marianos.

Conforme avanzamos en nuestra ruta vemos mejor y más de cerca la cantera excavada en la conocida “Sierra de la Mora”.

A los 1200 m del Cortijo del Llano entramos en la zona de la “Pariera”.En ella encontramos restos de un antiguo cortijo de pastores en donde se encerraba el ganado. Hoy como testimonio quedan como ruinas algunas paredes rodeadas de cardos marianos.

Conforme avanzamos en nuestra ruta vemos mejor y más de cerca la cantera excavada en la conocida “Sierra de la Mora”.

A los 1200 m del Cortijo del Llano entramos en la zona de la “Pariera”.En ella encontramos restos de un antiguo cortijo de pastores en donde se encerraba el ganado. Hoy como testimonio quedan como ruinas algunas paredes rodeadas de cardos marianos.

A partir de aquí, poco a poco, conforme avanzamos vamos asistiendo a una transformación del paisaje, en el que la maleza del monte va siendo progresivamente sustituida por campos de labranza, fundamentalmente trigos y almendros. Entramos en la zona del “Barranco de las Cabezuelas”.

Avanzando, a unos 2000 m del Cortijo del Llano, de nuestro camino arranca a la izquierda un camino menor que conduce a una propiedad privada, al “Cortijo de Don Juan”, que se divisa a lo lejos. Desde este cruce hasta Agrón al camino se le conoce como ”Camino de los Leñadores”.

El paisaje ha cambiado definitivamente; entramos en la zona de “Las Viñas”.

A 3400 m dejamos a la derecha una extensa nave que albergaba hasta no hace mucho tiempo ganado; es la conocida localmente “Nave de Mariano”.

Un poco más delante de la nave, el camino de los leñadores desemboca en un camino cementado, que tomaremos a la derecha para regresar a la placita del Catedrático Romero, que fue nuestro punto de partida. Habremos recorrido 7 km en total.

ruta Atalaya Ruta: Atalaya - Agrón
Nuestro punto de partida es la Iglesia de Agrón, iglesia ésta de obra nueva de finales de los años 50. Una vez aquí, comenzamos nuestra ruta andando por la Avenida Catedrático Antonio Romero, dejando a nuestra izquierda la iglesia y el campo municipal de fútbol. Poco más adelante esta avenida se convierte en el camino del cementerio, y a unos 350 m. desde la partida nos encontraremos con el cementerio municipal. Nuestro andar transcurre entre cultivos propios de secano y del tipo de tierra con el que nos iremos encontrando a todo lo largo de la ruta. Poco más adelante, en la margen derecha del camino, nos encontraremos con una cruz, conmemorativa de un antiguo accidente en el que no hubo víctimas. Avanzando por el secano, vemos múltiples afloramientos de yesos y calizas, que en tiempos pasados fueron la materia prima para muchos de los hornos yeseros y caleras que había en la zona, hoy ya totalmente desaparecidos. Cuando llevamos unos dos kilómetros andados nos encontramos con el Cortijo de San Rafael a nuestra izquierda, una gran hacienda agropecuaria y con un emplazamiento de magnificas vistas de nuestro entorno. Dejando el cortijo a nuestra izquierda, empezamos un descenso hasta llegar unos 400 metros adelante al Abrevadero de San Isidro. Este abrevadero de gran tamaño, junto a su pozo, esta construido con bloques de roca de yeso, lo que le confiere una inusitada belleza.

Tiene una hornacina en el centro, hoy vacía y que en su día tuvo una pequeña imagen de San Isidro Labrador, como todavía recuerdan los mayores del lugar. Al pasar el pilar, a unos 10 m a la izquierda cogemos el camino y empezamos a ascender zigzagueando entre las fincas, fincas que antiguamente se plantaban de lino para hacer cuerdas. Desde este punto ya nos encontramos en las faldas del cerro de la Atalaya, punto final de nuestra ruta, aunque ya lo veníamos divisando como referencia desde casi nuestro punto de salida. Vamos subiendo por el camino de la Gachona por la loma del Cerro de Pajarillos, dejando este a nuestra derecha.

El camino se convierte en el camino de la Cuerda. Seguimos avanzando entre bajo monte, y al llegar a un cruce seguimos por el carril principal a la izquierda. Para llegar poco después una encrucijada (4.8 Km.) desde la cual si cogemos el camino que queda justo a nuestra derecha podremos ascender hasta la Atalaya de Agrón. Si ascendemos a la Atalaya de Agrón, desde podremos ver unas vistas increíbles de toda la sierra de la Almijara, la sierra de Alhama, la Sierra de Loja, Sierra Elvira, Sierra Nevada y la Sierra de Pera y la Mora. Así mismo hay una magnífica perspectiva de todo el Temple.

La Atalaya de Agrón es así mismo un vértice geodésico, y se puede ver perfectamente el hito encima de la Atalaya. En este punto habremos recorrido unos 5 Km. desde nuestra salida. Bajamos de la Atalaya, por el mismo camino que ascendimos el tramo final hasta volver a la encrucijada, y de nuevo en este punto cogemos el camino que nos queda al frente que tras 1,5 Km. nos conducirá al Paraje de la Paridera. A lo largo de este trayecto podremos ver algunos emplazamientos donde antiguamente se hacia carbón de encina y picón.

Llegamos a dos cruces muy seguidos. En el primero seguiremos por el carril principal, puesto que el que sale a la derecha nos llevaría al Pantano de los Bermejales. Y en el segundo, volveremos a coger el de la izquierda para empezar a descender hacia Agrón rodeando Hoya de la Paridera.

Pasaremos por cerrillo Vitoria en nuestro descenso. Hasta que llegamos a Pozo de la Cañada de la Mora, lugar este en el que podremos rellenar las cantimploras. Desde aquí veremos a nuestra izquierda el cortijo de San Rafael, por el que pasamos en los momentos iniciales de nuestra ruta. Seguimos avanzando y unos 300 m más adelante, justo al subir una loma, cogemos el carril que sale a nuestra derecha y hacia atrás, que es el Camino de las Viñas y que nos llevara a la Venta del Velao.

Hasta que llegamos a la Ctra. de Alhama. Desde ese punto y a 100 m a nuestra derecha veremos la Venta del Velao. Pero nosotros volvemos hacia Agrón siguiendo la carretera durante 1 kilómetro. Punto en este en el que llegamos al carril que da acceso al cortijo de D. Juan. Cogemos este carril a nuestra derecha y paremos por delante del Cortijo y de su encina centenaria, árbol sin igual en toda la zona. Pasado el cortijo a unos 800 m., nos encontramos con un cruce en el que cogeremos el carril que va para nuestra izquierda y que nos llevará directamente a Agrón de vuelta. El carril de la derecha atraviesa toda la Sierra de Pera y Mora. El carril que cogemos es el Camino del Visillo, que entre cultivos de secano y descendiendo nos lleva otra vez de vuelta a Agrón. Justo antes de llegar a unos 12,7 Km. y al salir de una curva, podremos ver unas vistas muy buenas del pueblo.

El carril nos lleva al barranco de la Fuente del Toro y a la zona de las eras de Agrón. Volviendo desde este punto nuestro punto de origen por el Paraje de la fuente de Agrón y callejeando por el pueblo.